martes, 18 de noviembre de 2008

El abuelo ¿...? el grande

Supo que era el trabajo
desde que pudo caminar,
al dar sus primeros pasos
supo como ganarse el pan.

Su infancia transcurrió
junto a una madre querida
que le enseñó a luchar
y a ser valiente en la vida.

No le recuerdo en descanso,
él nunca parado estaba,
era de paz un remanso
reflejado en su mirada.

Amigo de sus amigos,
vecino de sus vecinos,
en el fondo, buen marido,
buen padre para sus hijos.

A todo se adaptaba,
de sus labios las quejas
poca gente escuchara
porque de ellos salían
siempre palabras sabias.

Pero poseía el orgullo
que tiene la casta brava
iba siempre por el mundo
con cabeza levantada,
sabiéndose no perfecto
la perfección buscaba.

Un niño junto al abuelo
una cometa volaba
y sobre los algarrobos
por el aire planeaba,
queriendo alcanzar el cielo
en el bancal aterrizaba.

Paciencia la del abuelo
que era abuelo del alma
porque sin llevar sus genes
gran cariño profesaba.

Hoy recuerdo al abuelo,
a su dulcificada mirada,
y mirando al infinito,
viendo una cometa en alza,
me acuden los recuerdos
de los momentos vividos
junto aquel niño travieso.

Una labranza de vida,
ladrillos, cemento, casas,
una tierra que da fruto
y poderío en las plazas.

Por el camino de vida,
se marchó el abuelo grande,
cansancio no conoció
aunque si a miserables
que van cantando canción
con letras muy cuestionables.

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