miércoles, 10 de noviembre de 2010

Un dia, en el estanque de mi vida, me encontré con un patico que me inspiró para escribir esto

Una ráfaga de tibia brisa
recorre el alma callada,
hay jazmines, hay sonrisas,
bajo el manto de palabras
que nacen en el manantial
de ilusiones acariciadas.
En el horizonte inmenso
se posan con nostalgia
la calidez de los besos
y la desnudez del alma.
Una mano extendida
quiere acortar distancias
esperando a otra mano
que entre sus dedos entrelaza
con ese calor humano,
con firmeza, con nostalgia,
dando viveza a los campos
y da luz a las miradas.
Caricias de los luceros,
procreación de esperanzas
gestadas bajo un cielo
y sobre la arena blanca.
Cerca,… muy lejos,
se haya abierta una ventana
donde se divisan cerros
y campiñas almidonadas…
unos ojos que se asombran
al contemplar la mañana
de ese futuro incierto
de la esperanza soñada
y depositan un beso
en la ladera del alba

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